El 9 de abril, el congreso peruano aprobaba un paquete de mesuras que avanzaban hacia una privatización de la Amazonía y desplegaban los primeros decretos aprobados en uso de las facultades que le atorgó el congreso en el marco del Tratado de libre Comercio (TLC) entre Perú y EE.UU. Ante este hecho, las comunidades originarias de la Amazonía peruana iniciaban las primeras movilizaciones cortando carreteras, puentes y un aeródromo.
Después de 54 días de bloqueo, el presidente Alan García ordenó la intervención del ejército que desplegó un dispositivo por tierra, mar y aire. Ante la negativa de los manifestantes a dispersarse, el ejército abrió fuego dejando más de medio centenar de victimas, entre muertos, heridos, cremados, desaparecidos y detenidos.
La mañana siguiente el presidente peruano, Alan García, aparecía en los medios de comunicación declarando que “estas personas no son ciudadanos de primera clase que pueden decir a 28 millones de peruanos, tu no tienes derecho a venir por aquí” y añadió que el conflicto solo beneficiaba a otras potencias petrolíferas, en clara referencia a Venezuela y Bolivia. Pero el ataque al país vecino no quedó solamente en esto: García acusó directamente al mandatario boliviano de ser instigador del conflicto por enviar una carta a la cumbre indígena del Perú en la que llamaba a “una segunda y definitiva independencia de los pueblos originarios de América”.
La reacción de Morales no se hizo esperar, calificando los hechos como “genocidio”, y mostrando su solidaridad con los “hermanos” peruanos.
Las palabras del mandatario boliviano, encontraban respuesta, en la figura del ministro de Relaciones Exteriores de Perú, José Antonio García Belaunde, que declaró al presidente boliviano “enemigo del país” por cualificar los hechos de Bagua como “genocidio”, y llamó a consultas al embajador de este país en la Paz.
Morales por su parte, acusó a Perú de dar asilo político al ex-presidente de Bolivia, Sánchez de Losada y tres de sus ex-ministros, contra los que pesa una orden de extradición y sobre los que se ha iniciado un juicio por genocidio por la masacre del “octubre rojo” en que murieron más de 60 bolivianos y que precedió la renuncia del ex presidente boliviano.
Por su parte, el ministro de Defensa boliviano, Walker San Miguel, anunció que se tomaran medidas legales ante las ofensas que los medios peruanos le han proferido al mandatario boliviano figuran algunos que le han sugerido "tratamiento psicológico", otro que lo llamó "desbocado" y un titular que decía: "Otra burrada de Morales"
Parlamentarios opositores relacionados con células terroristas
Tras la desarticulación, el pasado 16 de abril, de la célula terrorista que pretendía atentar contra el presidente Morales, el vicepresidente Linera y distintos miembros del gobierno y las instituciones (ver boletín de abril), la Fiscalía boliviana emitió -después de no presentarse a declarar al juicio- una orden de detención contra Luis Hurtado Vaca (funcionario de Cotas que habría pagado el hotel al grupo terrorista), Enrique Vaca Pedraza, Héctor Laguna Paniagua, Lorgio Balcazar Arroyo, Hugo Achá (presidente de Human Right Foundation Bolivia), Alejandro Melgar Pereira (ex abogado de Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz) y Juan Carlos Velarde Roca; acusados de financiar a la célula terrorista separatista desarticulada en la ciudad de Santa Cruz. Según el Fiscal del caso, algunos de los mencionados, han abandonado el país por los que se ha instado a la Interpol a emitir las aprehensiones de los implicados.
Así mismo, el Ministro de Gobierno boliviano, Alfredo Rada, objetó el viaje de los diputados Carlos Pablo Klinsky, ex presidente de la Brigada Parlamentaria cruceña, y Bernardo Montenegro, uno de los integrantes de la comisión de Diputados que investiga el caso terrorismo a Estados Unidos, país donde se encuentran prófugos de la justicia tres involucrados en el financiamiento de misma célula terrorista.
Bolivia será el país que crecerá más durante el 2009
Según organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para las Américas (CEPAL), Bolivia será el país que más crecerá durante el presente año, pese al contexto de crisis financiera internacional. Así lo anunció el ministro de Economía y finanzas, Luis Arce que declaró “Nosotros creemos que vamos a crecer al menos un 4 por ciento. Siendo un poco conservadores, mirando alrededor de nuestros países vecinos, es un crecimiento extremadamente alto", afirmó.
Por el contrario, los datos que presentan el FMI y la Cepal afirman que Bolivia crecerá durante el año 2009 entre 2,2 por ciento y 3 por ciento respectivamente. A pesar de la divergencia de cifras, según Arce, "Las previsiones de la Cepal y el FMI son, para el gobierno, pesimistas, pero pese a esas proyecciones, el país se perfila entre las cuatro mejores economías de Latinoamérica". Durante el primer cuatrimestre del presente año, Bolivia registró un superávit de saldo comercial de 209,91 millones de dólares.