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Transformación institucional, continuidad departamental y retroceso local

DepartamentalDos hechos han variado la institucionalidad de Bolivia: la promulgación de la Ley anticorrupción, que rompe con la idea del Estado como fuente de enriquecimiento personal; y, la celebración de las elecciones departamentales (y locales), que ponen de relieve un estancamiento del MAS a nivel Departamental y un retroceso a nivel local. Ambos hechos confirman al partido oficialista como sujeto clava para la transformación institucional a la vez que le requieren una profundización de la revolución cultural y democrática a nivel local.

Morales promulga la Ley anticorrupción

Evo Morales promulgó el último día de marzo, una de las leyes más esperadas e insignia del mandato renovado el pasado diciembre, la “Ley Tuto Quiroga contra la corrupción”. La ley, que toma el nombre del luchador social Marcelo Quiroga Santa Cruz (1932-1982), pretende dotar al estado boliviano de los mecanismos legales necesarios para acabar con la apropiación por parte de particulares, de los recursos del pueblo Boliviano: establece procedimientos de prevención, investigación, procesamiento y recuperación del patrimonio del Estado; tipifica nuevos delitos como el cohecho trasnacional y el enriquecimiento ilícito de terceros, y permite procesar a ex autoridades del Estado sospechosas de corrupción sin reconocerles inmunidad, fuero o privilegio alguno; a la vez que se crea un Consejo Nacional de Lucha contra la Corrupción, tribunales especializados y un Sistema de Protección de testigos.

A pesar de la polémica generada, la ley tendrá un carácter retroactivo, es decir que se podrá enjuiciar a personas que cometieron el delito antes de la promulgación de la ley, hecho que la oposición denunció por ser contraria al derecho. Morales defendió la medida afirmando que "Algunos organismos internacionales estaban un poco cuestionando el tema de la retroactividad de la ley. No pues (no es posible), para gente que roba, cómo no pues, no puede ser (la ley) sin retroactividad; la retroactividad está constitucionalizada". Se estima que en las últimas cuatro décadas, fueron sonsacadas de las arcas públicas entre 200 y 300 millones de dólares año.

Según la ministra anticorrupción, Nardy Suxo, la ley permitirá cumplir el 95% de las recomendaciones de la Convención Interamericana Contra la Corrupción (CICC); aunque no quiso adelantar el nombre de las personas a las que se está pensando enjuiciar, puesto que falta documentar el fundamento del presunto delito, declaró que "En el caso de la investigación de fortunas ya tenemos las denuncias, incluso algunas ya cursan desde que éramos Viceministerio, pero entonces no teníamos ningún instrumento legal que nos permita investigar y procesar, no podíamos hacerlo porque habían muchos obstáculos legales; ahora con la Ley (anticorrupción) Marcelo Quiroga Santa Cruz hallamos el camino".

Cabe recordar que la ley se promulga un año y dos meses después que el ex encargado de la administración estatal de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y figura clave del gobierno fuera encarcelado por "conducta antieconómica, uso indebido de influencias, contratos lesivos al Estado, incumplimiento de deberes, cohecho pasivo y, entre otros, asociación delictuosa". Según Morales, la Ley también actuará como filtro político ya que "Si nosotros aplicamos esta ley, seguramente nadie va a querer ser político, porque ya no se roba (por la rigurosidad de la ley), por tanto ya no se gana (a manos llenas). Ese es el futuro de los políticos en Bolivia".

Elecciones regionales y locales: transformando la institucionalidad, profundizando la democracia

Así mismo, el pasado 4 de abril la ciudadanía boliviana elegía directamente sus representantes departamentales: 9 gobernadores, 8 sub gobernadores, 11 ejecutivos seccionales, 19 corregidores, 144 asambleístas departamentales elegidos de acuerdo a criterios territoriales y 100 según criterios de población y 23 que eran designados por los pueblos indígenas. Dicho proceso electoral significa la constitución de 357 territorios autonómicos, cuyos habitantes, además de designar sus autoridades, administrarán sus ingresos y ejecutarán presupuestos en el ámbito de jurisdicciones y competencias que deberán definirse antes del 21 de junio. En la autonomía de 36 naciones indígenas, se reconoce además, su derecho a la “libre determinación” pudiendo administrar los recursos naturales no renovables y ejerciendo la justicia comunitaria.

Estancamiento departamental

Un total de casi doscientas organizaciones políticas (191) concurrieron en el proceso electoral: unas 146 tenían un carácter estrictamente local y 45 presentaban presencia en dos o más municipios. De todas ellas, las organizaciones más significativas eran el Movimiento al Socialismo que presentaba candidaturas en los 337 municipios del país y el Movimiento Sin Miedo (MSM) que presentaba candidatura en 146 municipios de los nueve departamentos.

Según los datos publicador por la Corte Nacional Electoral, el MAS obtiene la victoria electoral en seis de los nueve Departamentos bolivianos. Así, en La Paz, el partido oficialista obtiene el 50% de los votos emitidos frente el 23,2% de los que suma el MSM; en Oruro, obtiene el 59,5% frente el 29,5% del MSM; en Cochabamba, el MAS obtendría sus mejores resultados representando un 69,9% de los votos emitidos, por encima de los 26 puntos obtenidos por UN; en Chuquisaca, la victoria se fragua con un 53,6% de los votos frente los 35,5% que obtendría el C.S.T; en Pando los resultados son muy ajustados: un 49,7% del MAS frente un 48,4% de C.P.; y, en Potosí presenta los mejores resultados con el 66,8% de los votos frente el 12,9% de A.S.

Por el contrario, pierde en los tres restantes: en Santa Cruz, los verdes habrían ganado con 52,8% de los votos frente los 38,2% del MAS; en Tarija los resultados proclaman ajustado vencedor a C.C. con un 48,9% frente al 44,1% del MAS; y en Beni se repite la derrota del MAS con unos resultados ajustados: un 42,5% de Primero, frente un 40,1% del oficialismo.

Revisión de actas

Tras la celebración de los comicios, Morales anunció que va a pedir la revisión de las actas de los Departamentos de Pando, Beni y Tarija donde pudo haberse cometido un presunto fraude electoral. El mismo día de las elecciones, el aspirante a la gobernación del norteño departamento de Pando por el MAS, Luis Flores, y su compañera de partido, Jessica Jordan, candidata por Beni, (nordeste de Bolivia), ya emitieron sus denuncias de fraude a mano alzada por la Corte Nacional Electoral (CNE); puesto que según declaró Jordan “En la mesa donde voté debería registrarse al menos mi voto, pero no existe tal”.

Retroceso local

A nivel local, el MAS perdió en siete de las diez principales ciudades bolivianas: en la alcaldía de La Paz resultó vencedor el ex socio de gobierno, el MSM que obtuvo el 48,5% del sufragio frente el 34,9% que obtuvo el MAS; en Oruro, el MSM repitió victoria con un 39,1% de las votaciones frente al 33,4% obtenido por el MAS; en Sucre, Pais obtuvo la alcaldía con un 47,2% de los votos frente un 31,3% del oficialismo; en Potosí AS logró convencer a más de la mitad de los votantes (un 52%) frente el 33,6% del MAS; en Tarija, Unir logró un 51% de los votos frente el 24,9% del MAS; en Santa Cruz de la Sierra, SPT logró un 55,6% de los sufragios frente el 31,8% del MAS; y en Trinidad el MAS, con un 24,5% acabó como tercera fuerza tras Primero 40,4% y MNR-Pueblo 25,8%.

En cambio, en el municipio de El Alto, el MAS logró la alcaldía con un 38,7% de los votos, frente un 30,4% de UN y un 24,4% del MSM; en Cochabamaba, ganó con un 39,5% frente un 38% de UN-CP; y en Cobija, el MAS resultó ganado con un 53,7% de los votos frente el 42,9% de CP.

Incapacidad en la Media Luna departamental y ruptura en lo local

A pesar que los resultados electorales departamentales y a las alcaldías ponen de relieve que las fuerzas políticas opositoras no han logrado conformar una candidatura que logre cuestionar la legitimidad del MAS, los resultados pueden leerse como un aviso para el partido oficialista.

A nivel departamental, el conjunto de la población del occidente del país sigue apostando por los cambios estructurales que está promoviendo el MAS; pero en el oriente del país se sigue desconfiando de que el sujeto que guie el proceso de descentralización autonómica en la Media Luna sea el MAS. La escalada de violencia impulsada por los autonomistas más radicales de la “Media Luna” les dejó fuera de juego, pero el proceso que siguieron para reposicionarse individualmente parece que empieza a dar sus primeros frutos: no existe como antes una estrategia común para enfrentar al MAS, pero el oficialismo no ha sabido capitalizar el descrédito de los agentes hegemónicos en la Media Luna para liderar el proceso de descentralización en el oriente boliviano.

A nivel local, y a pesar que el presidente Morales declaró que se mostraba satisfecho por los resultados obtenidos porque, como en el caso de La Paz, su partido aumentaba su significación; lo cierto es que la victoria en tres de las diez principales capitales significa un retroceso electoral en el ámbito local para un partido al que la gestión de las alcaldías se le sigue resistiendo. Ciertamente, un factor a tener en cuenta para explicar este factor se encuentra en las críticas que realizaron las bases masistas durante la campaña electoral por el hecho que la dirección del MAS hubiera elegido directamente a los candidatos locales (algunos de los cuales con una trayectoria política de derechas), decisión que conllevaba el desplazamiento de algunos dirigentes populares. Este descontento de la base social masista se habría expresado electoralmente con un “voto dual”, inclinándose por su partido en la votación departamental pero no en las locales.

Esta crisis habría beneficiado principalmente, al antiguo socio de gobierno del MAS, el Movimiento Sin Miedo, que ofreció sus siglas para que concurrieran los “desplazados masistas” en las elecciones locales (como el caso de Abel Mamami – ex dirigente de la Federación de Juntas Vecinales y ex ministro de Evo, que obtuvo un 24% de las votaciones en El Alto con las siglas MSM) y que podría seguir una estrategia de gestión local para plantearse como alternativa al MAS en un futuro. Por su parte, el MAS deberá generar el proyecto de revolución cultural y profundización democrática a nivel local; y, deberá hacerlo coherente con el ejemplo y la voluntad de sus dirigentes y bases sociales, dando a luz un proyecto de Ciudad propio, que aborde el reto de ser un sujeto protagónico también, en los municipios.

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