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Lula necesitaba urgentemente intervenir sobre Honduras, por dos razones.Por un lado, se jugaba su liderazgo interno en latinoamerica. Mientras Chávez encabezó un rotundo rechazo que aumentó su perfil de defensor de la democracia, Brasil con su actitud dubitativa, acumuló una serie de desconfianzas. Y es que este es un periodo en el que una serie de gobierno progresistas como el de Lugo, Colom o Funes, están en un proceso de consolidación de sus alternativas de transformación. En este proceso enfrentan a unas derechas bien armadas y preparadas a dar una lucha sin tregua.
De ahí a que el “ejemplo” de Honduras se transforme en un modelo a imitar, no queda mucho trecho. Y a Brasil como nuevo sujeto hegemónico en la zona se le pide más que al resto. No bastaba con una declaración y con amenazas de sanciones económicas. Por ello la llegada sorpresiva de Zelaya a la embajada brasileña en Honduras cayó muy a punto para demostrar que Lula no estaba fuera de juego, sino en el centro mismo del debate.
Por otro lado, en un mundo en el cual cada vez más cada país pesa en el escenario mundial lo que pesa en su región de influencia, Brasil necesitaba demostrar con hechos su “desalineamiento” con la política exterior de EE.UU hacia latinoamerica. En definitiva, la aparición de Lula en un debate que se focalizaba cada vez más en el polo EE.UU-Venezuela, trata de quitar protagonismo a ambos actores para hacer valer su peso en el escenario internacional.
Y aunque la jugada pareció resultar en una primera instancia, la voluntad de realmente tener una rol protagónico por parte de Brasil fue rápidamente quedándose solo como una declaración de intenciones. En la práctica, durante todo el conflicto la sede de Brasil sufrió el asedio militar y no pasó nada. Por mucho menos que lo que le pasó a Brasil, otras potencias como Francia, EE.UU o Rusia han desplazado contingentes militares de defensa con tal de asegurar su integridad territorial. Pero Lula optó por comprometerse solo en ceder su territorio para que Zelaya y sus cercanos malvivieran un exilio interno.
Y en el plano de las negociaciones, nada. EE.UU impuso sus términos desplazando a todos los que se pusieran por en medio.El gobierno de Lula pareciera jugar sus cartas sin muchas ganas de llegar a una confrontación que le significara aparecer internacionalmente con una política más a la izquierda de la que en el plano interno está dispuesto a avalar.
Nueva ocupación del MST en Sao Paolo
Unas 250 familias, parte de las 1600 que son parte del MST y que a la fecha acampan en Sao Paulo ocuparon la plantación más grande de naranjos de Brasil, en el centro-oeste del estado de Sao Paulo, y fueron acusadas de haber destruido entre 5 mil y 7 mil naranjos, de acuerdo con la policía y medios de prensa locales.Los ocupantes usaron un tractor para destruir los naranjos de esta plantación en Borebi, a 300 kilómetros de la capital paulista, según mostraron imágenes difundidas por el canal Globo."No hemos destruido nada. Hemos retirado algunos árboles para plantar porotos negros, ya que nadie puede vivir de naranjas", declaró Claudete Pereira, portavoz del MST al diario O Globo.Los manifestantes aseguran que esta plantación, la más grande de Brasil, con un millón de naranjos, es tierra pública. Sin embargo, el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) respondió que estas tierras no pertenecen al gobierno federal.Los manifestantes habían anunciado que permanecerían en el lugar hasta que la justicia tome una decisión, la cual se conoció en la tarde de este martes, y determina la salida inmediata de los Sin Tierra del establecimiento agrícola.
Estudio denuncia que la Policía usa el homicidio como práctica habitual
Según la historiadora Angela Mendes de Almeida, del Observatorio de la Violencia Policial de Sao Paolo, solo en el primer semestre de este año murieron más de 272 civiles producto de la acción de policías del Estado.
Las formas de ejecución son variadas: “tenemos la ‘muerte en enfrentamiento’, que es el homicidio más frecuentemente practicado por agentes del Estado fuera de servicio; la muerte por bala perdida, que sobretodo suceden en los barrios pobres y favelas; las ejecuciones por encapuchados y hombres de negro que son en su mayoría grupos de exterminio formados por policías; y las muertes producto de persecución” según informó la investigadora.
Como explicó la abogada del Programa de Justicia, Marcela Fogaça Vieira. “Estos números no incluyen los casos de homicidios dolosos o culposos cometidos por policías. O sea, el número de homicidios cometidos por policías es más elevado de lo que las fuentes oficiales divulgan”.
Según la profesional “la policía de Sao Paulo utiliza la fuerza letal y no la inteligencia para controlar el crimen. Y sobre todo, esta fuerza letal es utilizada para proteger el patrimonio y no la vida”.
Esta realidad de la brutalidad policial también se presentaría en otras zonas del país como Bahía en donde el año 2008 fueron asesinadas 2237 personas. Según los investigadores estos números generales esconden datos reales de la represión policial “ dentro de estas cifras se esconden miles de asesinatos practicados por los aparatos represivos”. Siendo la comunidad negra la más afectada por estas muertes. |