El rol de Brasil en el contexto latinoamericano es innegable. Y dentro de Brasil el papel que juega el Partido de los Trabajadores, PT más allá del rol protagónico de Lula como referente, también resulta relevante en el actual contexto.
Por ello cobra importancia la definición de este partido a favor del Unasur como alianza estratégica por sobre el ALBA. De las alternativas en danza, el PT se queda con la de la Unión de Naciones Sudamericanas, conocida como Unasur, formada en 2004 por la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Guyana, Surinam y Venezuela. Sería el modelo de “integración de amplio espectro” que se complementa con la creación del Banco del Sur (un banco para estimular el desarrollo productivo) y la integración de la infraestructura física e implica la reversión del modelo de “subordinación política sustentado por las elites conservadoras”.
El documento del PT critica las variantes de asociaciones de libre comercio, ya sean bilaterales o regionales como el ALCA. Para el PT, un ejemplo de este modelo fueron los efectos del acuerdo de América del Norte sobre México, “entre los cuales se incluye la catastrófica expansión del crimen organizado”.
Sobre el Alba, la Alternativa Bolivariana para las Américas formada por Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua, rescata “el espíritu de solidaridad” pero apunta que “no existe correlación de fuerzas, mecanismos institucionales y una situación económica que permitan al conjunto de los países de la región adoptar los principios del Alba”. Y aquí vuelve sobre la combinación de ideales y realismo. Dice el documento internacional del PT: “Aunque toda política progresista y de izquierda deba necesariamente abarcar un componente de solidaridad y de identidad ideológica, la dimensión principal de la integración, en la actual etapa de la historia latinoamericana, es de acuerdos institucionales entre los Estados, acuerdos que no deben limitarse a sus aspectos comerciales”.
En este contexto de definición de las alianzas internacionales Lula enfrenta la necesaria renovación del gobierno. Embarcado en pleno proceso electoral, el gobierno acaba de establecer un aumento del 10 por ciento a los salarios mínimos un incremento real –ya descontada la inflación anual– de 5.5 por ciento en el poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores. Desde 2003, cuando Lula inició su primer periodo en la presidencia, el indicador salarial brasileño ha acumulado un incremento de 53.4 por ciento en términos reales, y ello no sólo contribuye a explicar la enorme popularidad de que goza el mandatario.
Y esta popularidad se vió reflejada al ser ovacionado en el recién pasado Foro Social Mundial, donde habló frente a más de diez mil personas en el estadio Ginásio Gigantinho en Porto Alegre. En su discurso crítico al capitalismo financiero “Voy a Davos con otra misión: quiero mostrar que si el mundo desarrollado hubiera hecho los deberes, la gente no habría tenido la crisis económica que tuvimos el año pasado”.
El mandatario llegó escoltado por su ministra y candidata a la presidencia, Dilma Roussef, y su titular de Justicia, Tarso Genro, los dos miembros de su gabinete con mejor llegada en los movimientos sociales. Los acompañaba también el presidente de la Central Unica de Trabajadores, Arthur Henrique da Silva Santos.
Cerca de 300 militante, de 15 organizaciones nacionales participaron en la Asamblea de Movimientos Sociales brasileños compartieron su visión respecto del actual momento político del país y acordaron unas serie de iniciativas a desarrollar de manera conjunta durante el años 2010.
En cuanto al análisis se estableció que "Esta crisis abre la posibilidad de que la derecha vaya a aprovechar las elecciones para justificar toda la represión que se realiza hacia los movimientos sociales. Por ello debemos estar unidos para este enfrentamiento", señaló João Paulo Rodrigues, de la Coordinación Nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra.
La Asamblea de los Movimientos Sociales aprobó la construcción de un proyecto de desarrollo soberano, democrático y con distribución del ingreso para Brasil, iniciativa que sera presentada por los movimientos en el proceso de debate electoral de este año."No será un programa de gobierno, y si una plataforma los movimientos sociales para una disputa mas amplia” explica Rosane Silva, de la Central Única de Trabajadores, CUT.
Ya existe consenso sobre algunos puntos de este proyecto, como la cuestión de la reforma agraria, la reducción de horas de trabajo, y la legalización del aborto. Sobre otras cuestiones continúan las divergencias como el debate sobre el modelo energético del país y la re-nacionalización de empresas. El debate comienza oficialmente el 31 de mayo en Sao Paulo, al calor de la Asamblea Nacional de Movimientos Sociales.
Las organizaciones también han acordado un calendario de movilizaciones en las calles: celebrar el día del 100 aniversario del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, un día de la movilización en defensa de la reforma agraria y contra la criminalización de sociales, en abril y, en mayo, la celebración del Día del Trabajo. |