Lula cuenta, en estos momentos, probablemente con una de las situaciones políticas y sociales más estables del continente.
En lo político, su popularidad parece estar a prueba de balas. Ni si quiera las grandes denuncias de corrupción, que han proliferado en los distintos medios de comunicación, varias de ellas llegando a tribunales, han siquiera debilitado a este ex dirigente sindical.
Poco importa que la Procuradoria General haya decidido procesar a 37 de los 40 acusados por corrupción. Entre ellos varios ex ministros de Lula como José Dirceu, o Luiz Gushiken, además de importantes hombres del Partido de los Trabajadores. La encuestas, si bien hablan de una baja, sitúan el apoyo popular en un 65%. Sin duda uno de los más altos de la región.
En lo económico, Brasil apuesta por pasar la crisis apoyándose en el mercado interno. Por ello, frente a la delicada situación interna, el gobierno anunció un paquete de medidas en el sector habitacional, que incluye la construcción de un millón de viviendas para beneficiar a igual número de familias de bajos ingresos.
En el manejo económico general, si bien las cifras no son buenas (y es que no lo son en ningún lugar del mundo) el PIB de Brasil el último trimestre creció en un 5,1% y la tasa de desempleo en febrero rondó el 8%. Todas estas cifras se encuentran aún lejos del descalabro económico que se está viviendo en otros países.
Y en lo social, la presencia de Lula en la pasada versión del Foro Social Mundial, consolidó la imagen de un gobierno de Brasil que ha sabido llevar la relación con sus potentes movimientos sociales a un punto de subordinación. Más allá de las diferencias y disputas el liderazgos, de Lula es incuestionable a nivel social.
Por todo lo anterior, no es sorprendente que la nueva relación “idílica” de Lula con Obama pueda tener características mucho más estratégicas. Brasil puede hoy en Latino América no sólo imponer los ritmos de la política regional, sino que también se puede transformar en el modelo a imitar por los distintos gobiernos de la región. Un modelo para tiempos de crisis en que la gobernabilidad es un elemento que tiene que ir de la mano con pactos sociales más o menos estables.
Via Campesina y MST continúan con Movilizaciones por la Reforma Agraria
Cientos de mujeres campesinas sin tierra ocuparon el ministerio de Agricultura asi como un puerto clave, una estancia de propiedad de una empresa papelera y otra propiedad a fin de exigir reforma agraria y denunciando la política proempresarial del actual gobierno. La campaña de protestas de las mujeres constituyen una exhortación para que Brasil estimule su mercado nacional en vez de depender de las exportaciones, dijeron el Movimiento de Campesinos sin Tierra (MST) y el grupo activista Via Campesina en una declaración. "La reforma agraria y el pequeño agricultor son las soluciones para la crisis económica porque éstos crearían empleos y aumentarían la producción de alimentos", agregaron.
En la capital Brasilia, centenares de mujeres ocuparon el vestíbulo del Ministerio de Agricultura, pero no suspendieron las labores y se retiraron al mediodía. El MST dijo que 800 mujeres ocuparon el edificio. En el estado de Espíritu Santo, al norte de Río de Janeiro, unas 1.300 mujeres ocuparon el único puerto de Brasil que se especializa en la exportación anual de 7,5 millones de toneladas de celulosa, la materia prima del papel. El MST afirmó que se concentraron unas 1.300 mujeres para la protesta. Aracruz dijo era unas 450 mujeres. Voceros empresariales de las papeleras señalaron que las manifestantes dañaron unas 2.000 toneladas de celulosa, al echarles querosén y termitas en la pulpa de madera. El MST dijo que unas 700 mujeres ocuparon también una estancia en el sur de Brasil, la cual es propiedad de la papelera del conglomerado brasileño Grupo Votorantim. Agregó que alrededor de 600 mujeres del estado de Sao Paulo ocuparon un terreno de propiedad de la empresa Cosan SA Industria y Comercio, el principal productor de azúcar y etanol. Los campesinos sin tierra continúan recuperando propiedades improductivas y exigiendo reforma agraria.
Denuncian presencia de policías en milicias armadas
El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) denunció la actuación de policías militares en milicias armadas. Los policías estarían haciendo la seguridad de la hacienda Consulta, en el municipio de São Joaquim do Monte, en la región del agreste del estado de Pernambuco, en el nordeste de Brasil. Fue en esta hacienda donde ocurrió el conflicto que resultó en las muertes de cuatro pistoleros de la milicia armada de otra hacienda de la región.
Desde el día 19 de febrero, cuando las familias sin tierra fueron desalojadas de la hacienda Consulta por la Policía Militar (PM), los propietarios habrían contratado un grupo armado del cual formaban parte dos policías: el soldado Gercino João de Oliveira y José Milton da Silva. De acuerdo con el MST, ellos estaban haciendo la seguridad de la hacienda durante el conflicto que ocurrió en el lugar.
El integrante de la coordinación nacional del MST, Jaime Amorim, recuerda que, además de ilegal, la actuación de policías militares armados en el campo se ha tornado común.“Esto es una corrupción de la policía, ya que el Estado les paga para servir al Estado y no para servir a propietarios o a la propiedad privada. Y esto es lo que estamos intentando denunciar.”
En el año 2005, ocho soldados de la Policía Militar de Paraná fueron presos acusados de actuar como una milicia armada de latifundistas.
Centrales Obreras se preparan para negociar en un contexto de crisis
Fuerza Sindical, que dice representar 4,8 millones de trabajadores en el estado de São Paulo, aceptó reducir la jornada de trabajos y los salarios , pero con una garantía de empleo para los afectados, explicó a IPS el secretario general de esta central sindical, João Carlos Gonçalves.
Los directivos de grandes empresas industriales, sin embargo, ya adelantaron que no pueden ofrecer la garantía de estabilidad en el empleo por ningún período y quieren igual merma de jornada laboral que de salario.
Por su parte, la Central Única de Trabajadores (CUT), la mayor fuerza sindical del país y afín al gobierno, se niega a negociar cualquier forma de reducción salarial. Pero uno de sus sindicatos afiliados ya aceptó la fórmula rechazada en una empresa del sector químico, señaló Gonçalves."Tenemos que aprovechar todos las negociaciones posibles para evitar que los trabajadores pierdan sus empleos", arguyó en defensa de la actitud más abierta de su central.
Pero Gonçalves aclaró que la reducción salarial para salvar empleos es resuelta o rechazada directamente por las asambleas de los trabajadores, según la situación local y de cada empresa. Las centrales sólo negocian acuerdos "paraguas" en busca de alternativas, explicó.
El nivel de empleo creció mucho en los últimos años, por eso "la caída ahora es más fuerte también" y todos los sectores de la economía estudian despidos ante la crisis económica, las negociaciones de las centrales sindicales buscan "anticiparse" al aumento de la desocupación, discutiendo salidas con las empresas, justificó Gonçalves.