El actual proceso de transformación social que vive América latina, encabezado por Bolivia y Venezuela, sufre de constantes manipulaciones mediáticas e interpretaciones intelectuales, que pueden distorsionar la visión de estos procesos, mostrándolos al mostrarlo en formas simplistas.
Mientras los medios masivos utilizan hasta la saciedad las imágenes de Evo y Chávez exagerando continuamente el personalismo y carácter popular de los líderes, gran parte de la intelectualidad centra su análisis en elementos secundarios, pero que tienen buena “venta” en los circuitos universitarios. Es así como abundan estudios sobre la historia reciente y, sobre los nuevos actores sociales y su carácter democrático. Sin embargo, la profundidad del actual proceso que viven muchos de los países latinoamericanos nos implica ser capaces de mirar más allá de lo que parece evidente. Y, para tener una apreciación correcta del actual proceso de transformación desde esa mirada, es necesario analizar los elementos concretos que demuestran que es lo que en realidad está cambiando en estos países.El concepto de Revolución democrática ha sido acuñado para referirse a procesos que buscan una transformación profunda de las realidades políticas y sociales apostando, además, por la convivencia de la propiedad pública y estatal de manera equilibrada.
Esta apuesta requiere, para ser sustentable, de cambios significativos en la forma y en el fondo de como se ha construido el Estado en cada uno de estos países.
En la actualidad solo Venezuela, Bolivia y Ecuador, de manera diferenciada han tomado la decisión de avanzar en estos procesos de transformación.
A nivel general estos cambios en la figura del Estado se encuentran materializados en las distintas constituciones que, en cada país, han sido ratificadas por la población a través de las urnas. Los cambios constitucionales cobran una importancia trascendente tanto en términos políticos concretos, como en términos más ideológicos. El ampliar los poderes de los gobiernos para fijar nuevas normas de manejo con respecto a las empresas tras nacionales o incluir nuevas dimensiones, como lo es el concepto de lo plurinacional (reconociendo la presencia de varias naciones dentro de un mismo Estado), son algunos de los cambios más trascendentales que, por su profundidad, marcan la dimensión histórica de los actuales cambios.
Por otra parte, estos cambios también se dan en la forma de relación que tienen los distintos poderes que componen la figura del Estado; Poder Judicial-Poder Legislativo-Poder Ejecutivo. El tradicional equilibrio entre estas dimensiones que se sostenía sobre la débil estabilidad que ofrecía el sistema de partidos políticos, era imposible de mantener luego de la aparición de los movimientos sociales como actores políticos. De forma más o menos parecida, en los distintos países la instalación de una nueva dimensión, la del Poder Popular, incluida en el caso de Bolivia y Venezuela en la constitución, implica el reconocimiento del nuevo contexto político en el que se desarrolla la vida social y política en los países. Esta línea, que aparece por ejemplo en el reconocimiento de la justicia comunitaria en Bolivia o en la introducción de la Reserva Militar Estratégica en Venezuela (que permite la participación en el ejercito de cualquier ciudadano sin importar su sexo o edad), quiebra conceptualizaciones que construyen una nueva dimensión relacional entre los poderes y alejan a estas democracias de su similares en países liberales presentes en el resto del mundo.
Por último, los cambios también se grafican en las formas de ejercer el gobierno. La creación de nuevos ministerios como el de Participación Popular, o la validación a nivel local de los Consejos Comunales, por sobre la figura de los Municipios, constituyen claros ejemplo de los nuevos mecanismos a través de los cuales se ejecuta la política de gobierno.
Todos los elementos mencionados constituyen elementos que, por lo general, no se visualizan y que sin embargo constituyen la base sobre la cual se construye y se definirán la continuidad y profundidad de este proceso de cambios.