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Bolivia 2009: del referéndum constitucional a las elecciones nacionales PDF Imprimir E-mail
Mario Rodríguez I.
Este 2009, el escenario político boliviano está marcado por dos hitos electorales en el primer y último mes del año. El 25 de enero se realizó el referéndum constitucional y el 6 de diciembre se desarrollarán las elecciones nacionales para elegir presidencia y vicepresidencia, senadores y diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Entre estos dos hitos una revolución democrática y cultural que avanza pacientemente, no exenta de contradicciones y debilidades, hacia un país más justo, inclusivo, diverso y equitativo.
El presente artículo reflexiona sobre algunos de los aspectos más destacados del proceso boliviano a partir del referéndum del 25 de enero que decidió la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado.

 

1.La transición boliviana y sus fases: para ubicar el lugar del referéndum constitucional

Se podría resumir el proceso transicional boliviano, hasta el momento, en dos fases claramente marcadas del mismo:

1.La primera puede ser denominada de visualización de la crisis del Estado (neoliberal en lo económico, neoconservador en lo político y colonial en todas sus estructuras). Esta fase se hizo evidente a partir del año 2000 con la llamada “guerra del agua” desatada en Cochabamba y los bloqueos de caminos nacionales realizados por los sectores campesino y cocalero, hechos que fueron el detonante de ese proceso transicional que tuvo en febrero y septiembre/octubre del 2003 sus acontecimientos más expresivos. La crisis del modelo estatal y colonial republicano colocó en el debate nacional la búsqueda de alternativas a los mismos, polarizando el escenario político entre quienes querían sostener el viejo Estado con pequeñas reformas y quienes proponían cambios más profundos para el país. Esta fase primera de la transición boliviana se cerró con las elecciones de diciembre del año 2005, en ella el Movimiento al Socialismo (MAS) y Evo Morales ganaron con un apoyo de alrededor del 54% del total del electorado.
2. La segunda fase se inaugura justamente con la elección y posesión de Evo Morales en la presidencia del gobierno y se caracteriza por iniciar el proceso de cambio y tratar de generar las condiciones para que el mismo sea sostenible en el tiempo. La aprobación de la nueva Constitución Política del Estado cierra esta fase ya que garantiza, por la vía de la legalidad, las modificaciones estructurales e institucionales que el país requiere para que el proceso de cambio no sea sólo voluntad de un gobierno sino marco legal y constitucional de más largo plazo

 

La convocatoria a referéndum constitucional fue posible fruto de la victoria del bloque social que apoya el proceso de cambio en las dolorosas jornadas de agosto y septiembre de 2008.

 

Recordemos que el bloque opositor articulado en torno al CONALDE1se lanzó en ese entonces a una ofensiva violenta con la esperanza de que el gobierno responda con represión dándole pretextos para un deterioro internacional de la imagen del proceso de cambio. La acción incluyó la toma de entidades del Estado, atentados contra personajes del MAS y de los movimientos sociales, intentos de dinamitar el gasoducto a la Argentina, amedrentamientos, asaltos a oficinas de organizaciones populares y concluyó con una masacre de casi una veintena de campesinos y campesinas en departamento de Pando liderada por el entonces prefecto de ese departamento, Leopoldo Fernández.

El gobierno no respondió con represión y sólo dictó estado de sitio en el departamento de Pando luego de perpetrada la alevosa masacre. Los movimientos sociales mostraron una tremenda madurez política y capacidad de movilización sin necesidad de ir al enfrentamiento con los grupos organizados de derecha.

La estrategia suicida del CONALDE fue derrotada. De las luctuosas jornadas de septiembre salió un proceso de cambio vigoroso. Con ese impulso durante el resto del mes de septiembre y octubre se empujó un diálogo con el bloque opositor para concertar modificaciones a la propuesta de nueva Constitución redactada por la asamblea Constituyente así como la ley de convocatoria a referéndum para que el pueblo defina su aprobación o rechazo. Fue un proceso lento y complicado, que demostró una vez más la decisión del CONALDE de no negociar nada, de mantener la línea expresada en la Asamblea Constituyente: bloquear el proceso de cambio y utilizando cualquier artimaña.
Sin embargo el CONALDE había perdido fuerza y el bloque opositor empezaba a mostrar fisuras. Uno de sus prefectos fue encarcelado por la masacre en Pando, Leopoldo Fernández, sectores opositores en el Congreso empezaron a expresar otras voces que buscaban pactar con el gobierno, los Comités Cívicos mostraban disputan internas. La estrategia violenta y fallida de agosto y septiembre pasaba factura.
El CONALDE se retiró de la negociación sin acuerdos, sin embargo el gobierno consiguió el apoyo de la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia, así como la disposición de negociar de un bloque significativo de congresistas de la oposición. El resultado, una adecuación del texto constitucional propuesto y convocatoria a referéndum constitucional para el 25 de enero del 2009.

 

2.El referéndum constitucional, una nueva victoria del proceso de cambio

 

Luego de recuperar algo de fuerzas, el CONALDE se lanzó a una dura campaña contra la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado con tremendas manipulaciones como: “la NCPE2 expulsa a Dios del país”, cuando lo que proponía era que el Estado deje de ser oficialmente católico para convertirse en laico y respetuosos de todas las diversas religiones; “la NCPE es discriminatoria contra gente de la ciudad y los no indígenas”, cuando lo que proponía es que asumamos nuestra plurinacionalidad reconociendo los derechos de los pueblos indígenas a su diversidad y en igualdad con el resto de la ciudadanía; “la NCPE atenta contra la propiedad de las familias y las personas”, cuando lo que proponía era el respeto a la propiedad privada al mismo tiempo que la reducción del latifundio y de la acumulación de riquezas por aprovechamiento de los recursos del Estado; “la NCPE fomenta el aborto”, cuando lo que proponía es la vigencia plena de los derechos sexuales y reproductivos, etc. Incluso me tocó escuchar comentarios de gente del pueblo a partir de la campaña desatada por la derecha casa por casa que rayaban en el colmo: “dicen que vamos a tener darles alojamiento y comida a los campesinos obligatoriamente cuando vengan a las ciudades”, “dicen que a nuestros hijos nos los van quitar cuando tengan 12 años y que el gobierno va decidir si estudian o van a trabajar de cualquier cosa” o “dicen que van a cerrar las iglesias, que va estar prohibido creer en Dios”.
El bloque radical opositor contó con el apoyo de algunos sectores conservadores de la iglesia católica liderados por el cardenal Terrazas, otrora muy próximo a la teología de la liberación, así como algunas iglesias evangélicas radicales se sumaron a la campaña por el No a la nueva constitución cuyo lema principal en varias ciudades fue: “elige a Dios, vota por el No” o “protege tu familia, vota por el No”. Por supuesto que a esta “cruzada” contra la NCPE se sumaron los medios de comunicación empresariales y conservadores, es decir la gran mayoría de los existentes en el país.

 

A pesar de esta ofensiva, la victoria del bloque que apoya el proceso de cambio fue incuestionable. El 61,43% del electorado aprobó el nuevo texto constitucional, se ganó en 5 de los 9 departamentos del país (La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca), en 87 de las 112 provincias que componen Bolivia. La nueva Bolivia posible recibió su acta de nacimiento como un “Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías”. Pasamos oficialmente del Estado colonial al Estado plurinacional.

 

Si bien la oposición intento mostrar que el resultado expresaban el debilitamiento del proceso de cambio (recordemos que en el referéndum revocatorio de mandatos del 10 de agosto del 2008, Evo Morales había recibido el apoyo de más del 67% de la población, supero el 50% de votos en 6 departamentos y en 95 de provincias). Lo cierto es que a pesar de esa reducción en el voto, el proceso de cambio mostró su vigor con ese notable y claramente mayoritario apoyo.

 

A pesar de esa victoria celebrada por las personas que hasta ahora se sentían como invitadas en su propia casa, los excluidos y excluidas de hace más de cinco siglos, es importante señalar que la oposición logró concentrar un voto importante en centros urbanos y capitales de departamento. Esto no quita ninguna legitimidad al triunfo, pero si coloca desafíos para la revolución democrática cultural.

 

En contrapartida, la oposición radical perdió también apoyo orgánico ya que sectores congresales de partidos de derecha tradicional, municipios y sectores cívicos se retiraron de su estrategia de enfrentamiento y violencia, apoyaron la NCPE e incluso hicieron campaña por el Sí, abriendo un espacio de negociación al menos provechosa.

 



[1] Consejo Nacional Democrático conformado por los prefectos opositores que en ese momento eran 5 de los 9 que existen en el país (Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca), además de los Comités Cívicos de esos mismos departamentos como fuerza de movilización regional. Se trata de la agrupación opositora de más peso político debido a debacle de los partidos tradicionales de derecha.
[2] Nueva Constitución Política del Estado.
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