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El 26 de septiembre es la fecha indicada para lo que, la prensa mundial, ya asume como la nueva evaluación del gobierno de Chávez. Porque cuando se trata de Venezuela nunca se trata de procesos electorales “normales”, sino de oportunidades para atacar al Gobierno Bolivariano.
Por su parte, Chávez proyecta el trabajo en esta elección como ya lo ha hecho en ocasiones anteriores. Para él no se trata solo de un proceso electoral, como tradicionalmente se entiende en una democracia liberal, sino de una batalla por el poder político. Una batalla que sólo se puede ganar derrotando a la maquinaria propagandística de mercado y a las posturas conservadoras que siguen muy presentes en todos los estratos sociales de la sociedad venezolana. La organización básica propuesta por Chavez para enfrentar este combate, en palabras del propio presidente, es tan decisiva como sencilla: Por cada centro electoral, funcionará una Unidad de Batalla Bolívar- 200 (UBB-200). Por cada mesa electoral, funcionará una Patrulla Bolívar-200. Cada Patrulla Bolívar-200 tendrá 50 patrulleras/patrulleros, en promedio. Cada patrullera/patrullero tendrá asignados diez votantes (1×10). En el marco de entender la elección como una batalla de ideas se le pide a cada patrullero que con cada uno de los 10 votantes que le son asignados trate de no recitar decálogos o de adoctrinar: sino más bien de “apelar a la sensibilidad y la inteligencia de cada compatriota; se trata de persuadir, con nuestros argumentos, para que quienes aún no están convencidos de las bondades de la vía venezolana hacia el socialismo, se convenzan por sí mismos”. Esta estructura de trabajo electoral, asentada sobre las bases del Partido Socialista Unificado de Venezuela, PSUV, busca construir una maquinaría organizativa que articule el trabajo de los más de 2 millones de patrulleros distribuidos en todo el país. Esta inmensa red de trabajo tiene como objetivo el hacer frente a una maquinaria publicitaria al servicio de la derecha venezolana que controla más del 80% de los medios de comunicación del país. En esta ocasión se trata no sólo de consolidar los resultados electorales de Chavez en distintos puntos del país, sino sobretodo de contener y recuperar determinados enclaves que en las últimas elecciones municipales ganó la derecha. La oposición ganó en el populoso municipio de Petare, al este de la capital y que había sido bastión chavista, así como en la municipalidad de Maracaibo, segunda ciudad del país. También retuvo las gobernaciones de Zulia y Nueva Esparta. El primero, en el recodo noroeste fronterizo con Colombia, es el estado más poblado y rico del país, con su producción de petróleo y alimentos, y exhibe una fuerte cultura local.
La oposición también ganó el estado de Carabobo, el mayor asiento de industrias manufactureras, al oeste de Caracas, y Táchira, en los Andes del sudoeste fronterizo con Colombia y, como el Zulia, una zona que cultiva cierto regionalismo. El quinto estado es Miranda, segundo en cantidad de habitantes de Venezuela y que comprende la parte este de Caracas y una de ciudades-dormitorio, turismo y agricultura. El año 2006, este mismo bloque decidió automarginarse del proceso electoral y no tener presencia en el parlamento. Hoy, asumen su error, y esta vez no quieren perder la oportunidad de tener un espacio estable en donde poder aportar su granito de arena a la desestabilización. Para los europeos y norteamericanos, Venezuela se aleja cada vez más de “la democracia”. Y esto parecería muy cierto si de lo que estamos hablando es de que en Venezuela la democracia liberal esta dejando paso a una democracia que busca ser auténticamente popular. En occidente, acostumbrados a que las elecciones se resuelven con miles de millones de dólares invertidos en campañas publicitarias, choca que Chavez hable de Batallones electorales. Pero la continuidad del proceso bolivariano depende en gran parte de la efectividad de la campaña que realizaran estos 2 millones de patrulleros, quienes en un momento en el que cunde cierta desánimo entre quienes apoyan a la revolución tienen que recomponer las fuerzas y alentar a la participación.
Porque aquí reside el mayor temor. La derecha se crece si la participación de los sectores populares baja. Es ahí en donde está la fuerza del proceso bolivariano. Y es ahí en donde también, de no hacer bien las cosas, estará su debilidad.
Aumentan las expropiaciones para frenar especulación con alimentos
El ministro del Poder Popular para el Comercio, Ríchard Canán, anunció el inicio, tal como informó este domingo el presidente Hugo Chávez, del proceso de ocupación temporal y posterior expropiación a 18 empresas relacionadas con la distribución de alimentos, sobre las que se determinaron irregularidades. En rueda de prensa transmitida en parte por Venezolana de Televisión (VTV), el funcionario indicó que diez de esos establecimientos están ubicados en la zona de Quinta Crespo, en el centro de Caracas. Señaló que estas empresas fueron detectadas gracias a un trabajo de inteligencia efectuado por los cuerpos de seguridad del Estado, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la Superintendencia de Silos, el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis) y los consejos comunales activados para garantizar el precio justo y la lucha contra la especulación. Explicó Canán que estos procesos se basan en el artículo 6 de la Ley del Indepabis, que establece facultades para iniciar procesos de expropiación a empresas que especulen con alimentos de la cesta básica, y en la Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Alimentaria, la cual permite la declaratoria de utilidad pública a algunas compañías con miras al inicio de procesos de expropiación. En las diez empresas objetos de la medida ubicadas en Quinta Crespo de detectaron irregularidades tras inspecciones en un total de 14 establecimientos. En este mercado capitalino hallaron las autoridades casi 200 toneladas de alimentos en condiciones inadecuadas de almacenamiento y que incumplían normativas como guías de movilización y facturas. Se trató de leche polvo y UHT, harina, arroz, aceite, sardinas, margarina, café, caraotas, jamón enlatado y alimentos infantiles. Mencionó la distribuidora La Emperatriz, donde encontraron 62 toneladas de alimentos de manera irregular; la distribuidora Doble Punto, con 16 toneladas; la distribuidora Quinta Casa Coima, con 3,5 toneladas; Rospín, con 8,2 toneladas; Isla de Fuego, 0,6 toneladas; Distribuidora de Víveres Loa Uchuela, con 0,13 toneladas; distribuidora Élite, con 72,5 toneladas; y Víveres Almacén 608, con 4,6 toneladas. Resaltó que es sólo un pequeño grupo el que especula y desvía los alimentos. Dijo que en lo que va de 2010, el Estado hizo 28 mil 651 operativos con sanciones administrativas, de los cuales sólo 3 mil 900 se ha procedido a ocupación temporal o cierre de las empresas, lo que equivale a un 13%. |